alimentación sana en navidad
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Cuando hablamos de cuidarnos no nos referimos a cuidarnos con fines estéticos con un determinado objetivo, cuando hablamos de cuidarnos nos referimos a “un estilo de vida”, sí, esa típica frase tan de Instagram que te sugiere que bebas más agua, hagas deporte y no comas bollería procesada ni azúcares refinados… Pero tanto tu como [...]

Cuando hablamos de cuidarnos no nos referimos a cuidarnos con fines estéticos con un determinado objetivo, cuando hablamos de cuidarnos nos referimos a “un estilo de vida”, sí, esa típica frase tan de Instagram que te sugiere que bebas más agua, hagas deporte y no comas bollería procesada ni azúcares refinados… Pero tanto tu como yo, que ya sabemos bien que significa cuidarse con todas las letras, sabemos que han épocas del año en las que es más difícil llevarlo a cabo y, lo peor de todo, es que una mala gestión de los alimentos y de la relación que tienes con ellos puede tener efectos muy perjudiciales para tu salud física y sicológica.

 

NO LLEGUES A EXTREMOS

Determinarse ha hacer una “dieta” muy restrictiva los días de antes, durante o después de las fiestas es el detonante de iniciar un proceso de ansiedad que culmine con, precisamente, lo que has querido evitar: atracones descontrolados, resultados no efectivos, tensión, nervios…

 

¿Qué extremos no son positivos?
  • Saltarte una comida (antes o después) (Siempre y cuando no practiques ayunos intermitentes controlados)
  • Restricción calórica antes o entre los días festivos
  • Restricción de alimentos durante las comidas

Lo más recomendable es que sigas con tu plan nutricional hasta las fechas en las que toque sentarse a la mesa con la familia y que lo retomes en los días que no haya ocasión de “saltársela”. Seguramente el conteo de calorías durante las fechas festivas sea superior, pero recuerda que las navidades no duran para siempre y que por que tu plan se extralimite 3 días seguidos no vas a echar a perder todo el trabajo realizado.

 

Y precisamente porque no va a durar para siempre, lo ideal para ti es que comas lo que te apetezca; si lo haces siguiendo tu intuición y sin presión de “come lo que puedas hoy que mañana se acaba lo bueno” tu cuerpo te indicará cuando estás saciadx y que es lo que verdaderamente necesitas.

 

Puede que horas después de haber ingerido una gran comilona tengas hambre: eso es bueno, aprovecha para nutrirte con alimentos ricos en fibra y proteína que te sacien sin aportar extras adicionales y que te ayuden a mejorar tu territorio intestinal. Una buena combinación sería piña o alcachofas o espárragos con pechuga de pollo o atún  o pavo. Y si no tienes hambre, no te fuerces, espera a que de forma natural tu cuerpo te indique cuando ha hecho la digestión completa.

 

PRACTICA DEPORTE

Que sí, que lo del deporte ya sabemos que hay que hacerlo pero ahora más que nunca puede ser tu baza perfecta para gastar calorías que luego te permitan comer sin preocuparte tanto de donde van esas calorías extras. Además, estar en familia puede ser una excusa ideal para practicar deporte y conectar con tus seres queridos.

 

¿Qué ejercicios puedo hacer?
  • Aprovecha para dar paseos con primos, hermanos, padres… Caminar es la mejor forma de lograr que una conversación fluya y, además, activa tu metabolismo!
  • ¡Baila! Al ritmo de Mariah Carey, los peces en el rio o lo que tu quieras, pero lo mejor después de una comida es mover el esqueleto.
  • HIIT de 10 minutos o 30 minutos antes o después de tus visitas: Ideales para quitar el estrés y quemar calorías. Te dejamos varios enlaces de entreno HIIT con Lorenaonfit. Puedes conseguir sus bandas de resistencia para incrementar la intensidad aquí.

 

¿Sabías que tomamos mejores decisiones de alimentación después de realizar ejercicio?

 

AÑADE PROTEÍNA

Porque como ya sabes, la proteína es saciante e ideal y, a menos que te hartes a gambas y jamón, lo más probable es que tus comidas carezcan de la cantidad de proteína que necesites diaria.

Consume alimentos ricos en proteína antes de tus comidas si sufres problemas de ansiedad para evitar atracones, ya sea en forma de alimentos naturales como el pollo, el pavo, el atún o la clara de huevo, así como alimentos enriquecidos como los quesos fit o postres de Lindhals.

 

Puedes añadir proteína también a media tarde o antes de acostarte si sientes que no has comido la suficiente cantidad de ella a lo largo de la jornada. Te ayudará a iniciar el siguiente día con menos hambre y más energía, además cuidará de tu musculatura mientras te relajas con la family.

 

NO TE COMAS LA CABEZA

Último punto y más importante: Si no tienes un objetivo deportivo con visión de corto plazo ¿Para que torturarte? Porque muchas veces nos evitamos de coger un trozo más de pan con la excusa de “ya ha sido bastante” y eso solo provoca que al día siguiente (o en el mismo día) te comas más de otra cosa.

Porque nos pasamos juzgándonos suficientes días al año como para no poder disfrutar sin darle tantas vueltas tan solo 5 días; Y porqué, cuando dejas de juzgarte y cuando dejas de comerte la cabeza, descubres que hay un mundo de disfrute sin necesidad de llegar a los excesos que te permite seguir viéndote igual de estupendx con 2 turrones de más.

Desde Diet Premium nos gustaría que disfrutaras de unas sanas y deliciosas Navidades en las que tu principal objetivo sea despreocuparte del objetivo, eso sí: escoge siempre ingredientes de calidad.

Este blog no sirve como pauta alimentaría, recuerda que si tienes problemas para gestionar tu alimentación o tu relación con ella lo más indicado es que te pongas en manos de una persona especializada.

 


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